Los hijos de Horus salen del baúl

Hoy no tenía previsto escribir ninguna entrada más, pero he recordado que tenía cosas pendientes de ayer, la primera con Luis Ed, ya que le comenté que tenía unos marines de la antigua caja RTB01 pintados como Hijos de Horus, así que cumpliré la promesa que le hice ayer y he hecho unas cuantas fotografías a la unidad completa.
Antes de continuar tengo que decir que estas miniaturas las pinté entre 1987 y 1991, así que ha llovido mucho, sin tener en cuenta la tormenta que en Madrid estamos disfrutando en estos momentos.

Esta miniatura fue la que más disfruté, primero por que fue la primera conversión que hice en mi vida, la miniatura es de plomo y era un capitán, y le añadí unas cuantas cosas raras. Primero el estandarte, con las cabezas de los marines y las cadenas. La espada de energía la saque de un vengador del caos de Ral Partha y aunque no se vea en la foto, el casco que leva colgando tiene unas alas de murciélago que saque del mismo vengador. La pena es que por aquel entonces el decorado de las peanas era secundario y sólo tiene arena de playa, para más señas es la arena de la playa de poniente de Benidorm.

Este es el sargento de la unidad, con puño de combate y una espada ósea de los primeros guerreros tiránidos que aparecieron en el juego Advanced Space Crusade. Como en todas las miniaturas que vereis, el símbolo del capítulo esta hecho a mano alzada, y recuerdo ahora las horas que me llevaron, y casi prefiero volver a olvidarlo.

En esta miniatura se puede ver mejor el símbolo del capítulo, y la línea blanca del casco, que también fue otra de las cosas que me llevaron de cabeza, no por que fuera difícil “per se” pero los pinceles que usaba en aquella época eran muy malos y baratos y poco se podía hacer. Como es costumbre mía desde hace muchos años, los lanzallamas practicamente no los detallo, y sigo sin hacerlo, es que es un arma que me gusta en el juego, pero para pintarlos me quedo en blanco.

Este marine con bolter y bayoneta sierra era la forma típica de montar estos marines, ya que no tenían mucho detalle, por lo menos se les podía poner muchos accesorios. Uno de los detalles que si pinté, fueron las lineas amarillas en el bolter. Ahora no recuerdo que simbolizaban, pero es muy posible que indicaran las campañas en las que participó el marine espacial.

Este es el apotecario de la unidad, por aquel entonces en España no vi ningún apotecario que fuera a pie, de hecho el único de aquella época que vi, fue el que conducía la moto que os enseñé hace unos días. Así que este marine lo pinte como si fuera un apotecario y arreando. En la pernera pintada de blanco, aunque no se ve, tiene pintado el símbolo del capitulo y el emblema de los apotecarios, a ver si le hago una foto y la subo.

Esta es otra de esas miniaturas extrañas que en su día nadie quería y a mi me encantaba. Un oficial de comunicaciones trabajando en su consola portátil. Esta miniatura es de plomo y salió en el año 87 si no recuerdo mal y para mi es una joya indispensable en mi colección. Una de las cosas que más me gustó de esta miniatura fue el casco, más grande de lo habitual.

Esta miniatura salió en el 85 y la pinte al poco de caer en mis manos, con simbología de llamas. La verdad es que esta fotografía se la voy a dedicar a Paco de Quimera, porque el miércoles me enseño una que tenía él y rápidamente me acorde de la mía. Si es que ya somos muy viejos.

Otra conversión de la época. Corte y pegue para poner a este marine de rodillas para disparar el lanzamisiles, de hecho me quedó tan raro que tuve que usar una peana de fantasy para ponerla. Con los años Citadel ha cambiado el diseño muchas veces de los lanzamisiles, pero este sigue siendo el modelo que más me gusta, mucho más gótico y con aspecto de tiburón. Los modernos son mucho más parecidos a los que hoy se usan en la realidad y para mi pierden un componente fantástico muy importante.

Los últimos marines, uno de ellos fruto de la improvisación y con un rifle de plasma de la misma época, a decir verdad el arma es realmente ortopédica, con esa forma de melón alargado, pero era lo que había y nunca estaba de más probar nuevas armas. Por aquel entonces jugabamos con muy poco puntos, practicamente unidad contra unidad y el rifle de plasma marcaba una gran diferencia en la fase de disparo.